Presentar mi libro en la FIL Monterrey 2026: una experiencia que guardaré para siempre
Hay momentos en la vida que, cuando finalmente llegan, nos invitan a detenernos un instante y ver el camino recorrido. No necesariamente porque hayamos llegado a una meta definitiva, sino porque nos permiten reconocer todo lo que ha sucedido, lo que hemos aprendido y a las personas que nos han acompañado.
El pasado lunes 12 de octubre de 2026 viví uno de esos momentos al presentar mi primer libro, Lo que dejas atrás. Un camino de fe y transformación tras la pérdida de un ser querido, en la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
Fue una experiencia maravillosa, de esas que cuesta un poco poner en palabras, no por falta de cosas que decir, sino por todo el significado que tiene para mi.

Mientras veía la portada de mi libro junto al escenario, pensaba en lo curioso que resulta el camino de la vida. Nunca imaginé que escribiría un libro y mucho menos que tendría la oportunidad de presentarlo en un espacio tan importante para quienes amamos la lectura y las historias.
Y ahí estaba, viviendo algo que tiempo atrás ni siquiera formaba parte de mis planes.
Un libro que comenzó mucho antes de convertirse en libro
Como he compartido en distintas ocasiones, Lo que dejas atrás nació de una experiencia que jamás hubiera querido vivir: la muerte de mi hijo Mauricio.
Siempre he dicho que no me gusta cómo llegué al lugar donde me encuentro hoy. Porque para llegar hasta aquí mi hijo trascendió de este plano terrenal, y eso es algo que nunca hubiera elegido.
Sin embargo, también he aprendido que no siempre tenemos el control de las circunstancias que nos presenta la vida, pero sí podemos decidir cómo responder ante ellas.
En mi caso, comenzaron a surgir muchas preguntas, inquietudes y reflexiones que, con el tiempo, me llevaron a acercarme al coaching ontológico, la tanatología y otras disciplinas que me ayudaron a comprender mejor lo que estaba viviendo.
La escritura también terminó formando parte de ese camino.
Y aunque poner mis experiencias en palabras no siempre fue sencillo, poco a poco fui descubriendo que escribir no era solamente una manera de compartir mi historia, sino también una oportunidad para observarme, reconocer mis cambios y continuar trabajando en mi propia transformación.
Por eso, ver aquel libro convertido en una realidad y tener la oportunidad de presentarlo públicamente fue algo que tuvo un significado muy especial para mí.
Una conversación que fue mucho más allá de presentar un libro
Tuve el gusto de compartir la presentación con la Lic. Martha López, quien me acompañó en una conversación que preparamos con mucho cariño y que buscaba algo muy sencillo: permitir que las personas conocieran un poco más de la historia detrás del libro, sin necesidad de contar todo lo que encontrarán en sus páginas.
Hablamos de la vida, de la familia, de las experiencias que nos transforman, de la fe y de esas preguntas que muchas veces comenzamos a hacernos cuando las circunstancias nos llevan por caminos que no habíamos imaginado.
También hubo oportunidad de recordar momentos especiales, de compartir algunas anécdotas y de reconocer que no todo lo que vivimos tiene que convertirse en una explicación o en una respuesta.
Una de las cosas que más disfruté fue precisamente poder conversar desde mi propia experiencia, sin pretender enseñar a nadie cómo debe vivir su vida o enfrentar una pérdida.
Porque si algo he aprendido durante estos años es que cada persona tiene su historia, sus tiempos y su propia manera de encontrar sentido a lo que vive.
Y eso era justamente lo que quería transmitir durante la presentación.
Una experiencia que también le pertenece a mi familia
No podría escribir sobre lo que significó este día sin hablar de mi familia.

Yolanda, mi esposa, ha sido una parte fundamental de este camino. Hemos compartido experiencias profundamente difíciles, pero también hemos aprendido a acompañarnos, a respetar nuestras diferentes maneras de vivir el duelo y a seguir construyendo nuestra vida juntos.
Su presencia, su amor y todo lo que hemos recorrido tienen un significado que va mucho más allá de las páginas de este libro.
También está Roberta, mi hija, una de las razones más importantes por las que decidí compartir esta historia. Siempre he querido transmitirle que, incluso frente a circunstancias que nunca hubiéramos deseado enfrentar, podemos buscar sentido a nuestras experiencias y encontrar maneras de seguir adelante.
Y, por supuesto, a mi Mau(+).
Aunque ya no está físicamente con nosotros, su vida sigue teniendo una presencia muy importante en nuestra familia y en todo lo que somos.
Este libro nació también como una manera de honrar su memoria, pero no desde la idea de permanecer detenidos en la ausencia, sino desde la posibilidad de reconocer todo el amor que permanece.
Durante estos días también he pensado en mis padres y en tantas enseñanzas que siguen acompañándome. De mi papá aprendí, especialmente durante sus últimos días de vida, que no debemos dejar para mañana las cosas verdaderamente importantes. De mi mamá he aprendido mucho sobre la entereza, ese espíritu de lucha que nos ayuda a buscar cómo sí podemos enfrentar las dificultades.
Y al recordar todo esto, me doy cuenta de que ninguno de nosotros camina únicamente con lo que ha aprendido por sí mismo. También llevamos mucho de las personas que han formado parte de nuestra historia.
Quizá por eso el título Lo que dejas atrás tiene para mí tantos significados.
El duelo está en el origen, pero el libro habla también de la vida
Durante la presentación hubo una idea que para mí era muy importante compartir: este libro no está dirigido exclusivamente a quienes han vivido la muerte de un ser querido.
Aunque nace de una pérdida profundamente personal, sus reflexiones también tienen que ver con nuestras relaciones, la familia, la fe, el tiempo que compartimos con los demás y la manera en que vamos construyendo nuestra propia historia.
No necesitamos atravesar una gran pérdida para detenernos a pensar en lo que verdaderamente importa.
Muchas veces vivimos tan deprisa, tan ocupados con nuestros compromisos y responsabilidades, que dejamos pasar oportunidades para compartir, agradecer, escuchar o simplemente disfrutar de las personas que tenemos cerca.
Y es algo que vale la pena recordar: no siempre tendremos mañana para hacer aquello que hoy consideramos importante.

Me gustaría que quienes lean el libro puedan acercarse a él desde su propia experiencia, sin buscar necesariamente respuestas en mi historia, sino permitiéndose encontrar aquellas preguntas que puedan tener sentido en la suya.
No escribí un manual para superar el duelo ni una receta para alcanzar la felicidad. Comparto parte de un camino que sigo recorriendo, con mis aprendizajes, mis dudas y también con muchas cosas que todavía me quedan por comprender.
La paz no significa que el dolor haya desaparecido
Hay una reflexión que me ha acompañado durante este proceso y que tiene un significado especial después de haber vivido la presentación de mi libro.
He encontrado paz.
Y eso no significa que el dolor haya desaparecido, que las circunstancias hayan cambiado o que haya dejado de extrañar a Mauricio.
Significa que he aprendido a reconocer una realidad que no puedo modificar y a buscar la manera de integrarla a mi vida, sin renunciar a las cosas buenas que todavía puedo vivir.
Aceptar no significa estar de acuerdo con lo sucedido. Tampoco significa olvidar.
Para mí, ha significado aprender a vivir con esa ausencia, permitirme disfrutar de mi familia, seguir haciendo planes, encontrar nuevos motivos de alegría y reconocer que la vida todavía tiene mucho por ofrecer.
Y si algo representó la presentación de Lo que dejas atrás en la FIL Monterrey, fue precisamente eso: la oportunidad de vivir un momento de profunda alegría y gratitud, sin que esa felicidad disminuya en lo más mínimo el amor que siento por mi hijo.
Ambas cosas pueden formar parte de nuestra vida.
Gracias por ser parte de este momento
Me quedo profundamente agradecido con todas las personas que hicieron posible esta presentación y con quienes se dieron el tiempo de acompañarme.
Gracias a Martha por su sensibilidad, por la conversación y por ayudarme a compartir esta historia de una manera tan cercana.
Gracias a mi familia, a mis amigos y a quienes han estado presentes en diferentes momentos de este camino. Su compañía tiene un valor enorme para mí.
Y gracias también a quienes se han interesado por el libro, lo han leído o han encontrado en alguna de sus reflexiones algo que los invita a mirar su propia vida desde otra perspectiva.
Ver Lo que dejas atrás en la Feria Internacional del Libro de Monterrey fue una experiencia increíble, de esas que quisiera conservar no solamente en fotografías, sino también en la memoria y en el corazón.
No sé qué nuevas experiencias vendrán después de esta presentación. Lo que sí sé es que escribir este libro me permitió descubrir otra manera de compartir una parte de mi historia y abrir conversaciones que considero importantes.
Y mientras sigo recorriendo este camino, también sigo aprendiendo que no se trata de tener todas las respuestas, sino de mantenernos abiertos a lo que la vida todavía puede enseñarnos.
Hoy miro lo vivido con una enorme gratitud.
Porque aquel lunes no fue simplemente el día en que presenté mi primer libro.
Fue también la oportunidad de celebrar la vida, reconocer el camino recorrido y compartir con otras personas un poco de esa transformación que sigo viviendo.
Jesús de la Garza
Conoce el libro: Lo que dejas atrás. Un camino de fe y transformación tras la pérdida de un ser querido